Nos encargamos de que en la habitación siempre haya champagne (aunque sabemos de las limitaciones de la embarazada, claro).
En Carmelo tenemos el agregado de la naturaleza, el río, las caminatas bajo la luz de la luna.
Allí recibimos entre tres y cinco parejas por mes", explica Soledad Gutiérrez Eguía, directora de Relaciones Públicas del Four Seasons Hotel Buenos Aires y Resort Carmelo, dos de los hoteles que capturan a los pioneros babymooners locales.
El Palacio Duhau Park Hyatt Buenos Aires también está en este tema. El hotel de Recoleta propone en su paquete masajes para mujeres embarazadas utilizando camillas especiales y productos sin perfume, para evitar malestares.
"Contamos con profesores y licenciados en kinesiología. Los masajes son descontracturantes, con maniobras suaves y de elongación.
Se trabaja especialmente en la zona de las piernas para eliminar la pesadez y retención de líquidos", explica la gerente de spa del Palacio Duhau, Cecilia Rossi.
Mejor, el segundo trimestre
Según los obstetras, el segundo trimestre del embarazo es el recomendado para sumergirse en el relax y hasta la aventura propia del babymoon.
Porque no todo es masaje y comidas sofisticadas bajo la luz de la luna.
En algunos hoteles de Texas, por ejemplo, se ofrecen recorridos en carroza por la llanura; en las Islas Vírgenes, paseos submarinos; y en Jamaica, noches de baile y tragos frutales al ritmo del reggae.
España fue uno de los países europeos pioneros en este formato.
El Hotel Lopesan Costa Meloneras, un palacio cuatro estrellas de la Gran Canaria, se caracteriza por un programa de dos noches en una habitación con vista a la gran piscina, desayuno VIP, invitación para un menú romántico en el restaurante con vista al mar, uso y regalo de la almohada premamá, masaje futura mamá de una hora, sesión de aromaterapia para el padre, y lote de productos dulce espera.
En Londres, varios hoteles venden tours de compras para futuros padres primerizos, degustación de tés, y baños en agua de rosas.
En Canadá (Quebec, especialmente), el encanto pasa por las cabañas impregnadas en fragancias relajantes, baños calientitos bajo las estrellas y sofisticadas comidas al pie de la chimenea.
Las compañías de cruceros también tienen algo que decir sobre este tema.
Claro que para subir al barco la embarazada deberá presentar una carta del obstetra en la que se certifique las semanas de embarazo y la buena salud de la futura mamá.
De todas formas siempre se recomienda que el babymoon sea corto, de no más de tres o cuatro noches.
Así que los itinerarios en barco más a medida de los futuros padres serán aquellos breves por el Caribe, como los de Florida a Bahamas.
Quizás el más famoso paquete babymoon sea el ideado por el Mandarin Oriental Hotel de Nueva York.
Quienes allí llegan con visible panza tienen como regalo de bienvenida chocolates con motivos infantiles y frutillas, una canasta con fragancias, dos horas de spa y desayuno americano.
Todo esto a pasos del Central Park y, por supuesto, de las tiendas y jugueterías más famosas del mundo.
El plan perfecto antes de ser tres