| ¿A quién le corresponde la educación ambiental? |
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Para comprender qué es Educación Ambiental, me gustaría compartir o explicar lo que no es. No es un campo de estudio, como biología, química, ecología o física. Es un proceso. Para muchas personas, este es un concepto que se les hace difícil comprender. Después de que nos eduquemos, seremos buenos anfitriones para el turismo. Por Mauricio Chacón
¿Una salida para los actuales problemas de nuestro país? o ¿una declaratoria de principios para educar a nuestra gente? fue la pregunta que me hice, al ver que el documento tenía el visto bueno de dos ministros que tienen competencia en dicho tema: eucación y medio ambiente. Nuestra discusión se centró en la importancia de educar a nuestro pueblo, sobre todo hoy en estos días que se observa que nuestra población está perdiendo muchos de los valores que nos han dado en el pasado muchos calificativos: trabajadores, emprendedores, honrados, luchadores a pesar de las adversidades, que nos distinguen en cualquier parte del mundo. Al parecer estos atributos van desapareciendo poco a poco, debido a la falta de educación que en todo sentido estamos sufriendo hoy en día. La falta de educación ambiental en nuestros conciudadanos nos está llevando a niveles de degradación de nuestro ecosistema antes nunca vistos —esto no es un secreto—, lo sabe desde el presidente de la República, hasta la señora que nos vende diariamente las tortillas, o el profesor universitario que da clases a los futuros profesionales. Siguiendo con nuestra conversación, surge la primera hipótesis sobre a quién le corresponde la educación ambiental. Asumimos que el Ministerio de Educación está impartiendo desde las aulas una asignatura conocida como Ciencia, Salud y Medio Ambiente, sin duda, esto es un gran paso, pues cada día vemos cómo la conciencia ambiental de los más pequeños es evidente y que sin duda traerá cambios en el mediano o largo plazo. Pero no solo se trata de un tema de generación de conciencia, se trata de llevar a la práctica nuevas acciones que incidan favorablemente el medio ambiente. De ahí nuestra segunda hipótesis: ¿Será responsabilidad del Ministerio del Medio Ambiente? Pues recientemente, se ha lanzado una Política Nacional de Educación Ambiental, que contempla una serie de lineamientos estratégicos que indican el camino a seguir para la protección del medio ambiente y se espera que estos sirvan de horizonte para que otros actores como las municipalidades, a través de sus unidades ambientales, puedan incidir favorablemente en el medio ambiente en el ámbito local. ¿Será responsabilidad de las ONG que por mucho tiempo han recibido financiamiento y que muchos de sus dirigentes, después de cierto tiempo de permanecer en la opinión pública, han bajado de perfil? Sin embargo, hay muchas instituciones serias, que han asumido este rol con mucha responsabilidad y están manejando importantes áreas naturales y/o áreas de reserva en el país. La agresiva campaña de promoción del turismo de los últimos meses habría que preguntarse cuál es el rol que nos corresponde a “todos” en la educación ambiental de nuestra gente. Para comprender qué es Educación Ambiental, me gustaría compartir o explicar lo que no es. La educación ambiental no es un campo de estudio, como biología, química, ecología o física. Es un proceso. Para muchas personas, este es un concepto que se le hace difícil comprender. Mucha gente habla o escribe sobre enseñar educación ambiental. Esto no es posible. En realidad, el término educación para el desarrollo sostenible sería un término más comprensible, ya que indica claramente el propósito del esfuerzo educativo: educación sobre el desarrollo sostenible, el cual es en realidad la meta de la educación ambiental. Más que un concepto, la educación ambiental es un proceso que incluye un esfuerzo planificado para comunicar información y/o suministrar instrucción basado en los más recientes y válidos datos científicos al igual que en el sentimiento público prevaleciente, diseñado para apoyar el desarrollo de actitudes, opiniones y creencias que apoyen a su vez la adopción sostenida de conductas que guían tanto a los individuos como a grupos para que vivan sus vidas, crezcan sus cultivos, fabriquen sus productos, compren sus bienes materiales, desarrollen tecnológicamente, etcétera, de manera que minimicen lo más que sea posible la degradación del paisaje original, la contaminación del aire, agua o suelo, y las amenazas a la supervivencia de otras especies de plantas y animales. En conclusión, la educación ambiental sí nos corresponde a todos y debe ser tarea de todos. Después de que nos eduquemos, seremos buenos anfitriones para el turismo. Fuente: LA PRENSA GRÁFICA – EL SALVADOR |
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